S?bado, 11 de octubre de 2008
Publicado por negraycriminal @ 20:15
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“Un noi llamado Gardel”

 

Investigación y puesta en escena de Carlos Padula y Raúl Argemí

 

Aparte de Carlos Padula -nieto de Vicente Padula, gran amigo de Carlos Gardel- y Raúl Argemí, escritor y nieto de catalanes, se sumó Gustavo Battaglia, eximio maestro de la guitarra tanguera.

De Gustavo Battaglia podemos decir que su apellido llama a engaño, porque parece italiano. En rigor se originó en el antiguo reino Napoles y Sicilia, cuando España era dueña del sur de Italia.

Según avance la noche pueden contarse dos versiones de origen. Una dice que los Pratt Battaglia, de origen catalán, se dividieron a la caída del reino. Una de las ramas, la que se quedó por allí, dio origen al dibujante Hugo Pratt, padre de El Corto Maltés. La otra parte se embarcó sin rumbo claro y terminó en Argentina. Hugo Pratt es así primo decimotercero de Gustavo Battaglia.

La otra versión nos remite a la isla de Tabarca, en la costa africana, donde los piratas berberiscos retenían a sus rehenes. Cuando la corona española redimió a los secuestrados, los sacó de allí y los llevó a la Nueva Tabarca, o Isla Plana, según los romanos, muy cerca de Alicante.

Allí todos los españoles tienen apellidos italianos, como Mangiaterra, Battaglia o Bongiovanni, y en sus fiestas patrias bailan la tarantela.

Una parte de los Battaglia, Pratt y no Pratt, habría tomado el barco rumbo a Argentina, pero, al fin, la sangre tira, Gustavo pegó la vuelta, para tanguear en el ombligo mismo de la creación del tango: Barcelona.

 

 

LA CONEXIÓN CATALANA

 

Más que sospechar, afirmamos que tras la identidad del tango argentino hay una “conexión catalana”, que se alimenta en la Barceloneta.

Para ello citamos dos y sólo dos de los principales y remotos agentes de esa conexión: El músico Blas Parera y el revolucionario utopista Josep Anselm Clavé.

Blas Parera nació en Barcelona en 1777 y, ya músico, emigró a Buenos Aires más o menos en el 1800. Allí trabajó como clavecinista, profesor de música, compositor por amor y por encargo, y hasta combatiente patriótico, cuando los ingleses quisieron tomar Buenos Aires en 1806 y 1807.

Argentina rompe amarras con España en 1810 y en 1813, por encargo, Blas Parera le pone música a los versos de Vicente López y Planes –Planes-. Esa composición será al fin el himno nacional de Argentina.

Cotilleo. Se estrenó en casa de Mariquita Sánchez de Thompson, previamente María Sánchez de Velasco, y al morir el inglés Thompson, recuerdo de las invasiones inglesas, vuelta a casar con Washington de Mendeville.

Y bien, la introducción del Himno Nacional argentino es… ¡un aire de sardana!

¿Qué fue de la vida de Blas Parera? Se tomó el piro para la madre patria pero, no le fue muy bien. Supongo que algún patriota le echaba en cara el himno de los insumisos. Lo cierto es que dicen que volvió a Barcelona en 1830, buscándose la vida como profesor de solfeo y canto, y maestro de una pobre parroquia de pescadores. La capilla de la Barceloneta.

¿Cuándo se murió? Nadie lo sabe. Dicen que vivió como Matusalén y, desde la Barceloneta, mantuvo viva la “conexión catalana”.

Uno de sus seguidores fue Josep Anselm Clavé. Socialista utópico que, por un problema de salud, tuvo que dejar su trabajo de tornero y se dedicó a la música. Parece que fue en su primera juventud cuando entró en contacto con Blas Parera y la conexión catalana. Fue entonces cuando se le ocurrió que la mejor forma de mantener unidos a los trabajadores y de paso cañazo, era juntarlos en un coro o en una rondalla. Para eso fundó el primer Orfeón catalán en 1850, y exportó la idea hacia Buenos Aires, donde se creó el primer orfeón en 1881.

Llegaban justo, porque se estaba cocinando el tango, y a los orfeones y rondallas de trabajadores les iba más el pasodoble y el tango que Chopin, con lo que los aires de sardana colaban en la música criolla.

Josep Anselm Clavé, no sólo tenía claro que sin los Orfeones no habría revolución socialista, también que sin sardana pescadora y Barceloneta el tango se quedaría corto. Por eso se lo vio participar muy activamente en el asalto a la Ciutadella de Barcelona, a mitad del siglo XIX, y, según consta en los archivos de la logia anarco-masónica “La Clau de Salomón”, en esos días iba acompañado de un enérgico anciano que, batuta en mano, armonizaba los cantos insultantes de los alzados. Todo indica que ese anciano vigoroso, de quien luego el rastro se difumina, era nuestro querido Blas Parera.

Solo que, la conexión catalana se adelanta al tiempo. Recuerden esto:

En 1838 llegan a Uruguay los carpinteros Juan y Pablo Escayola. Muchas fuentes aseguran que eran nacidos en Sabadell, pero, a poco de escarbar en los archivos de la logia anarco-masónica “La Clau de Salomón”, hemos sabido que Juan era carpintero de rivera. O sea, constructor y reparador de barcos. ¿En Sabadell, donde no hay costa?  No señores, el oficio lo aprendió en la Barceloneta.

¿Por qué hay que seguir este nombre? Juan Escayola fue el abuelo de un joven, un “noi” llamado Gardel.

 

FUMAR ES UN PLACER

 

Uno de los tangos más emblemáticos de la historia del tango canción es “Fumando espero”, que se hizo muy famoso en torno a los años 50. Había llegado a Argentina en la voz de Tania, la musa inspiradora de Discépolo, el autor de “Cambalache”.

Curiosamente, la conexión catalana tardó en imponer este tango catalán. Sí, catalán, con música de Juan Viladomat Masanas y letra de Feliz Garzo y Joan Casas Vila. Digamos que Juan Viladomat Masanas tuvo un gran éxito en los varieté, y que con sus letristas abordaba temas curiosos, como el transexualismo con “Niní”, el cubismo con “El pintor cubista”, o el separatismo con “Empordá lliure”.

Y bien, quien primero lo grabó fue Ramoncita Rovira, conocida por sus íntimos como Ramoneta Rovira, para RCA Victor de Barcelona, en 1926. Después “Fumando espero” tuvo que soportar muchos cantantes de variados sexos. Por ejemplo: Sarita Montiel.

 

 

FUMANDO ESPERO

 

Fumar es un placer

genial, sensual.

Fumando espero

al hombre a quien yo quiero,

tras los cristales

de alegres ventanales.

Mientras fumo,

mi vida no consumo

porque flotando el humo

me suelo adormecer...

Tendida en la chaisse longue

soñar y amar...

Ver a mi amante

solícito y galante,

sentir sus labios

besar con besos sabios,

y el devaneo

sentir con más deseos

cuando sus ojos veo,

sedientos de pasión.

Por eso estando mi bien

es mi fumar un edén.

 

Dame el humo de tu boca.

Anda, que así me vuelvo loca.

Corre que quiero enloquecer

de placer,

sintiendo ese calor

del humo embriagador

que acaba por prender

la llama ardiente del amor.

 

Mi egipcio es especial,

qué olor, señor.

Tras la batalla

en que el amor estalla,

un cigarrillo

es siempre un descansillo

y aunque parece

que el cuerpo languidece,

tras el cigarro crece

su fuerza, su vigor.

La hora de inquietud

con él, no es cruel,

sus espirales son sueños celestiales,

y forman nubes

que así a la gloria suben

y envuelta en ella,

su chispa es una estrella

que luce, clara y bella

con rápido fulgor.

Por eso estando mi bien

es mi fumar un edén.

 

Se puede decir muchas cosas de “Fumando espero”, pero hay un par indiscutibles. Lo que fumaba la señora era hachís o tabaco con cocaína, consumo que estaba de moda por entonces, y que permitió escribir a Juan Viladomat Masanas “La cocaína”, una pieza para varieté.

 

 

TANGO PROSTIBULARIO

 

También por el tiempo en que se escribe Fumando Espero y lo graba Ramoncita Rovira, hay otra Rovira que se hace famosa en la Patagonia, Paulina Rovira, dueña del prostíbulo “La Catalana”.

Todos sabemos que el tango, como el jazz, nació al calor de los burdeles o prostíbulos, llamados en Argentina Quilombos o Quecos.

Algunos tangos, como El Choclo, Dame la lata, el Queco, o La Cara de la Luna, refieren al sexo por dinero.

Estamos en 1921/ 1922, en Santa Cruz, provincia muy cercana a Tierra del Fuego, donde ingleses y criollos explotan cientos de miles de ovejas. La lana es un gran negocio.

Los infelices que van de estancia en estancias esquilando ovejas viven como los intocables de la India, comidos por los piojos, y comiendo oveja día sí día también. Un día se juntan y comienzan una huelga general pidiendo, entre otras cosas que dan vergüenza, insecticida para alejar a los piojos y las pulgas, una cama limpia y un día de descanso a la semana.

La huelga la conducen el Gallego Soto, comerciante minorista y “Facón Grande”, gaucho domador de caballos nacido en Entre Ríos. ¿Cómo se llamaba Facón Grande? José Font, descendiente de catalanes. Pero no vamos a decir que era de la Barceloneta porque no es cuestión de exagerar.

La huelga fue brutalmente reprimida por el Ejército argentino. Los peones presos, amontonados en los corrales, esperaban el dictamen de sus patrones: a este lo quiero, a ese no. Al que le tocaba el no, lo fusilaban.

El Gallego Soto pudo escapar a Chile. José Font, alias Facón Grande, fue fusilado.

Terminada esa tarea civilizadora, el ejército se toma un respiro y sucede lo impensable.

El 17 de febrero de 1922 los soldados reconocidos, como “fuertes, duros y muy machos” porque fusilaron a obreros desarmados, chilenos, polacos, alemanes, gallegos y argentinos, tuvieron día libre y rumbearon para el prostíbulo “La Catalana”, de Paulina Rovira.

Solo que las cinco pupilas del burdel se declararon en huelga de piernas cerradas y recibieron a los soldados a escobazos, gritando: ¡Asesinos, cabrones, no nos acostamos con asesinos!

Por supuesto, las cinco: Consuelo García, 29 años, argentina, soltera; Ángela Fortunato, 31 años, argentina, casada; Amalia Rodríguez, 26 años, argentina, soltera; María Juliache, 28 años, española, soltera; Maud Foster, 31 años, inglesa, soltera, acaudilladas por la dueña del prostíbulo “La Catalana”, doña Paulina Rovira, terminaron en la cárcel.

Con el correr de los días el burdel se cerró y las putas buscaron mejores horizontes.

Se dice que Paulina Rovira pasó un corto tiempo en Buenos Aires y al fin retornó a la Barceloneta, donde inició un movimiento para crear el sindicato de putas catalanas.

En ocasión de presentarse el libro “Poetas y putas”,  AMAR la Asociación de Meretrices de la Argentina, les tributó a estas mujeres un sentido homenaje.

Los archivos de la logia anarco-masónica “La Clau de Salomón” no registran que fue de la vida de Paulina Rovira, pero, por ciertos datos se puede inferir que pasó a la clandestinidad, usando varios apodos. Uno de ellos hace sospechar que pertenecía desde tiempo atrás a la conexión catalana: se hacía llamar “la rubia Mireya” o Mireia, o Mirelle Rovira.

Lo que nos lleva de cabeza a dos personajes fundamentales para el tango:

La Rubia Mireya y El Cachafáz, bailarín sin par.

 

 

TANGO ASARDANADO

 

Todo indica que El Cachafáz, nació por aquí cerca, de una familia de pescadores, en 1885. Se llamaba José Benito Ovidio Bianquet.

Los estudiosos dicen que empezó bailando la sardana en un Orfeón creado por Josep Anselm Clavé pero que, a poco, le prendió el bichito prostibulario, y se arrimó al naciente tango. Por su estilo pausado, elegante, y poco dado a los alardes cirqueros, los conocedores dijeron que lo suyo era sardana-tango o “tango asardanado”.

José Bianquet llegó a Buenos Aires con la misión de establecer la elegancia en ese baile prostibulario. Entonces fue que, al ver a un catalán bailando tango en las pistas más nombradas, los habitué de los burdeles lo apodaron Cachafáz, que quiere decir algo así como “caradura”.

Corría más o menos el año 1926,  tiempo en que Paulina Rovira, expulsada por el Ejército de su propio prostíbulo, trajinaba por Buenos Aires, donde conoció y vivió un incendiario amorío con El Cachafáz, a la sazón, hombre de 40 años, ya reconocido bailarín con giras por Nueva York, París y Barcelona.

Los argentinos, enamorados de todo lo francés, mantienen la presunción de que el tango “Tiempos viejos” de Manuel Romero y Francisco Canaro se basa en un personajes romántico e imaginario del poema “Mireille”, musicalizado por Charles Gounod, el compositor de la opera Fausto.

Mireille deriva de Mireio, lengua provenzal y de Mireia, lengua de la Barceloneta.

Hoy podemos decir que ese tango homenajea a Paulina Rovira, resistente prostibularia en Santa Cruz y reciclada bailarina en su etapa posterior.

 

TIEMPOS VIEJOS

 

Letra: Manuel Romero

Música: Francisco Canaro

Año: 1926

 

Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos...?

Eran todos hombres, más hombres los nuestros.

No se conocía coca ni morfina;

los muchachos de antes no usaban gomina...

¿Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos...?

Veinticinco abriles que no volverán...

¡Veinticinco abriles! ¡Volver a tenerlos!

¡Si cuando me acuerdo me pongo a llorar...!

¿Dónde están los muchachos de entonces?

Barra antigua de ayer, ¿Dónde están?

Yo y vos solo quedamos, hermano;

yo y vos solo para recordar...

¿Te acordás, las mujeres aquellas,

minas fieles, de gran corazón

que en los bailes de Laura peleaban,

cada cual defendiendo su amor...?

¿Te acordás, hermano, la Rubia Mireya

que quité en lo de Hansen al guapo Rivera?

¡Casi me suicido una noche por ella,

y hoy es una pobre mendiga harapienta...!

¿Te acordás hermano, lo linda que era?

¡Se formaba rueda pa´verla bailar!

Cuando por la calle la veo tan vieja,

doy vuelta la cara y me pongo a llorar...

 

 

 

ESE NOI DE ESCAYOLA

 

Apenas dos años más tarde, en 1928, Carlos Gardel graba un homenaje a los aventureros que cruzaron el mar en el hidroavión “Plus Ultra”. El tango:

 

LA GLORIA DEL ÁGUILA

 

Letra y música de : E. Nieto del Molino y M. Monserrat Guillemat

Grabado por Carlos Gardel en Barcelona en enero de 1928.

 

El rey del aire tendió sus alas

y fue irradiando como el sol que al mundo baña

con la proeza de cuatro hispanos

que son un timbre mas de gloria para España.

Salió el Plus Ultra con raudo vuelo,

mirando al cielo rumbo a la ciudad del Plata.

El orbe entero se ha estremecido

y el entusiasmo en todas partes se desata

Desde Palos el águila vuela

y a Colón con su gran carabela

nos recuerda con tal emoción

la hazaña que agita todo el corazón.

Franco y Durán

Ruiz de Alda ,los geniales

los tres con Rada son inmortales.

Los españoles van con razón cantando

al ver el galardón de su nación.

Y cantarán con todas las naciones

entrelazando los corazones

y en tal clamor surge un tango argentino

que dice a España, Madre Patria de mi amor.

Cruzó Las Palmas y Porto Praia.

Glorioso llega en Fernando Noronha.

Prosigue el vuelo y en Pernambuco

da con su raid al mundo su impresión más honda.

En Río Janeiro, Montevideo

suenan campanas pregonando la victoria

y en Buenos Aires la hija querida

al fin se cubren los valientes ya de gloria.

Dos países en un noble lazo

con el alma se dan un abrazo

Es la madre que va a visitar

los hijos que viven en otro hogar.

 

Francamente, la letra es una porquería, pero, ya se sabe, el gran Carlitos grababa lo que saliera, a favor o en contra le daba lo mismo.

Lo que importa es que había dos sitios en el mundo que le tiraban a Carlos Gardel, uno era Tacuarembó, en Uruguay, el otro la Barceloneta, en Cataluña. ¿Por qué?

Tenemos que volver unos años atrás, para cerrar esta investigación sobre la influencia de la Barceloneta en el tango, demostrando, de una vez y para siempre, que Gardel no era francés, sino catalán uruguayo.

Decíamos que en 1838 Juan Escayola, carpintero de rivera formado en la Barceloneta, llegaba a Uruguay. Allí, antes de morir muy joven, tuvo cinco hijos. Uno de ellos era Carlos Felix Escayola.

Carlos Escayola, más adelante conocido como el coronel Escayola, arribaría bastante joven a Tacuarembó.

Del coronel Escayola se dicen muchas cosas, casi todas malas, pero la mejor, indudable, es que fue un “picha brava”, que tuvo unos 50 hijos naturales, aparte de docena y media de legales.

Escayola llega a Tacuarembó enredado con Juana Squirla Balestra, señora casada con un tal Oliva. Juana arrima su joven amante a la familia y comienzan los casorios con sus tres hijas.

Primero se casa con Clara, con quien tiene 2 hijos, luego con Blanca, a quien le hace 6 hijos y al final, viudo dos veces, se casa con la menor, María Lelia, con la que también tiene 6 hijos, uno de ellos Carlitos Gardel, fruto de una relación clandestina con María Lelia, cuando ella tenía 13 años, y Escayola aún estaba casado con su hermana Blanca.

En el cementerio de Tacuarembó hay una tumba presidida por una pirámide. Arriba, el busto del coronel Carlos Escayola, en cada una de las cuatro caras, las hermanas Clara, Blanca y María Lelia, y en la última su madre, la Juana. Los de Tacuarembó conocen a ese monumento funerario como “el harén”.

Y bien: Los argentinos prefieren creer que Carlos Gardel nació en Toulusse, porque da más lustre, y que su madre fue Bertha Gardés. Que fuera medio catalán, nacido en Tacuarembó no les cabe.

Pero, la verdad es que era nieto de un Escayola de la Barceloneta, y toda su vida luchó por tener ese apellido.

Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 13 de octubre de 2008 | 17:00
Lopario Argemi te agarran lo chochamu del gotan y chan, chan.
Salud, desde el Barrio el Mondongo .Rodolfo
Publicado por coleccionista de 78 rpm
Viernes, 31 de octubre de 2008 | 23:44
Lod datos del disco "Fumando espero"
Cara A Fumando espero (F.Garzo-Viladomai)
Cara B Una mujer (D.Pol-Viladomat-Trag?n)
Ramoncita Rovira. Direcci?n Mtro Gelabert
Disco "Gram?fono" Matriz 2-263.439 N? cat?logo AE 1.255
A?o grab.1.924
Publicado por Invitado
Jueves, 19 de noviembre de 2009 | 13:16
http://liurl.com/19y
Era net d un fuster sabadellenc anomenat Joan Escayola, parent dels terrissaires de Cal Bolsos, els forns dels quals han estats restaurats i es poden visitar a la botiga Ventura de la V?a Massague.
Publicado por margaritae
Jueves, 19 de noviembre de 2009 | 18:00
Diosa!
me disculpar?s si me llevo parte de tu texto para mi blog (con la debida cita y referencia)
un besito
Margarita
http://laverdadsobregardel.blogspot.com