Mi?rcoles, 13 de mayo de 2009
Publicado por negraycriminal @ 19:47
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De un folleto que tienen clavado en el tablón de anuncios de la librería NEGRA Y CRIMINAL.

 

 

JUANA LA VALEROSA

(Hechos memorables y atrocidades que cometió esta joven por vengar su amor mal correspondido.)

 

CAPÍTULO 1

Juanita, Panchito y Sinforosa.

En una ciudad de España

que en hechos notables brilla,

entre las que hay situadas

en el centro de Castilla,

nació de padres honrados

una niña muy galana,

que en la pila del bautismo

le dieron por nombre Juana.

 

(...)

 

Esta chica —continúa el poema— creció varonil y aficionada a la caza, y se ganó el mote de Juana la Valerosa. Ella se enamoró de Panchito, pero el padre de Panchito...

 

(...)

 

... Un labrador

hidalgo, muy orgulloso,

que no quiso que de Juana

fuera su hijo el esposo.

Otra boda le tenía

preparada más famosa...

 

(...)

 

Se puso al saberlo Juana

como una leona furiosa

y juró luego vengarse

de Panchito y Sinforosa.

Las bodas se celebraron

con gran pompa y alegría,

sólo el corazón de Juana

en llamas de rabia ardía.

 

(...)

 

Y luego que los dos novios

en su lecho se acostaron

en lugar de amor, la muerte

a manos de Juana hallaron.

Cosióles a puñaladas

y con la sangre que mana

hirviendo de sus heridas

escribes u triunfo ufana:

«A los filos de un puñal

» murió Pancho y Sinforosa,

» para vengar mis agravios,

» yo, Juana la Valerosa.»

Con la punta de un puñal

bañado en sangre, grabado

en la pared de la alcoba,

este escrito fue encontrado.

 

CAPÍTULO 2

Los Perseguidores.

Escapa Juana con la carabina de su padre y una pistola, y vive en el bosque comiendo bayas salvajes. La persiguen. Ella ve a dos hombres.

 

(...)

 

Se pone detrás de un roble

para hacer frente atrevida

y les grita «Alto, señores,

caso que aprecien la vida.»

Los hombres iban armados

y le dicen: «Mira, niña,

que nosotros no venimos

a tener contigo riña.

Venimos sólo a decirte

que te has extraviado

y volverte, si tú quieres,

al camino que has errado.»

 

(...)

 

Avanzan sin presunción

que fuera tan decidida,

pero ella haciendo fuego

al uno quitó la vida.

Pretendió el otro vengar

de su amigo la cruel suerte,

dispara... pero no acierta;

tira Juana y le da muerte.

Y en la corteza del roble

que le sirvió de muralla,

escribió con su puñal:

«El que aquí estos muertos halle,

» que sepa que una mujer

» les dio muerte y no alevosa

» más diestra en armas que ellos

» fue Juana la Valerosa.»

 

 

CAPÍTULO 3

El Disfraz.

Juana se disfraza de hombre con las ropas de sus víctimas, se apodera de sus dineros y así se atreve a ir a Madrid donde comprueba que todo el mundo habla de los hechos de Juana la Valerosa. Y se ofrecen mil escudos de recompensa por ella. Pero ella no se arredra por nada:

 

(...)

 

Tan sólo en desfigurarse

muestra un poquito de anhelo

y de rubio que tenía

se tiñe de negro el pelo.

La desfigura en un todo

una postiza patilla,

un pequeñito bigote

y algo de barba y perilla.

Y de su transformación

hallándose satisfecha,

se viste a lo cortesano

y todo temor deshecha.

 

 

CAPÍTULO 4

El Duelo.

 

Se va Juana a una posada donde hay una niña muy mona que todos los hombres pretenden. Pero la niña se enamora de Juana (que esconde tras el nombre de Dionisio).

 

(...)

 

Los otros enfurecidos

fuera el cerebro de quicio,

los tres que eran a la vez

desafían a Dionisio.

La carabina y la pistola,

que es su arma favorita,

tomó Juana y se marchó

con gran frescura a la cita.

Los dos están a traición

ocultos entre una mata,

disparan pero uno yerra

y al otro el tiro le falta.

Con la mayor rapidez

al ver ella tal vileza

les deja a pistoletazos

sin sesos en la cabeza.

El otro que allí aguardaba

del vil plan el resultado,

al ver la idea frustrada

quiere escapar de contado,

pero disparando Juana

contra él suc arabina

lo derriba antes que pueda

resguardarse en una encina.

Les registra los bolsillos

en que halla algún escudito

y en la cartera de uno

le puso el siguiente escrito:

«Por querer matarme a mí,

» a traición alevosa,

» maté a estos tres cobardes,

» yo, Juana la Valerosa.»

 

 

CAPÍTULO 5

El Bocazas.

Todo Madrid habla de Juana la Valerosa, y ella se pasea disfrazada entre la gente, disfrutando de su fama.

 

(...)

 

Un día oye a un charlatán

que decía a lo valiente,

que para vencer a Juana

bastaría él solamente.

Corre ella a un café

pide papel y tintero

y de la muerte de aquél

de antemano hace el letrero.

 

(...)

 

Sigue Juana al jaquetón

y al entrar en calle oscura,

cogiéndole del pescuezo

del valiente se asegura.

Y le dice «Yo soy Juana,

venga usté aquí, señor guapo»,

Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 18 de febrero de 2010 | 10:59
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