Mi?rcoles, 10 de junio de 2009
Publicado por negraycriminal @ 18:43
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a visión más politizada de Larsson...

 

"Larsson y su lucha antifascista

siguen siendo best sellers"




un artículo de

Yanet Aguilar Sosa

El Universal, México

Domingo 07 de junio de 2009




La leyenda de Stieg Larsson (Suecia 1954-2004) comenzó con su muerte. Comenzó el éxito y la disputa por las millonarias ganancias de sus únicos tres libros. Apenas tenía 50 años, había entregado el tercer volumen de su trilogía Millennium a su editor y ni siquiera pudo ver publicada su primera obra, un ataque al corazón terminó con su carrera periodística como reportero de guerra y culminó su estancia en el mundo de la literatura.


El narrador y periodista sueco, de personalidad tímida e introvertida, se llevó a la tumba un mar de historias, tenía planeados 10 títulos de su saga Millennium, aunque sólo alcanzó a escribir tres novelas: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, que suman cerca de 2 mil páginas y son obras que se han traducido a más de 35 idiomas y que han vendido cerca de 10 millones de ejemplares en todo el mundo.


Si en vida fue un activista comprometido y un antifascista incansable desde la trinchera del periodismo y su participación en diversas asociaciones que luchan y denuncian las actitudes racistas y fascistas, tras su muerte se convirtió en protagonista de una batalla por los derechos entre su padre y hermano y su pareja con la que nunca se casó, pero vivió durante 30 años; es ella quien asegura que en su computadora Larsson dejó una cuarta novela inconclusa.


Larsson, el desconocido autor de tres historias inscritas en la novela negra que tienen como protagonista a Mikael Blomkvist, un periodista de 45 años, suertudo en el amor y luchador contra la desigualdad social, económica y sexual, recibía diariamente amenazas de grupos fascistas desde que comenzó a colaborar en la revista inglesa Searchlight, él tomaba precauciones pero no reculaba, por el contrario, respondía con fervor todos los mensajes en su contra.


A pesar de que antes de la trilogía Millennium ya había escrito varios libros de investigación periodística acerca de los grupos nazis de su país y de las oscuras conexiones entre la extrema derecha y el poder político y financiero, sólo alcanzó la fama tras su muerte con la aparición de la primera entrega de su trilogía: Los hombres que no amaban a las mujeres.


A partir de allí se comenzó a contar su historia, su obsesión por reunir todo el material que encontraba sobre racismo y nazismo, se supo entonces que era gran experto en los grupos de la extrema derecha antidemocrática.


A mediados de los 80, Larsson creó el proyecto de antiviolencia Stop the Racism y en 1995 siguió su lucha a través de la Expo Foundation, que él creó y donde también editaba la revista Expo, de la que fue director hasta su muerte y en la que amigos periodistas exponían sus reflexiones y análisis. La personalidad del periodista que murió a los 50 años —el 9 de noviembre de 2004— estuvo marcada por la figura de un abuelo comunista con quien vivió toda la infancia.

También se supo, tras su muerte, que Larsson fue un gran lector y entusiasta del género negro y la ciencia ficción, y que escribía por las noches, prácticamente en secreto. Sus jornadas eran de por lo menos 12 horas, se fumaba hasta cuatro cajetillas de cigarrillos y tomaba no menos de 20 cafés al día.


Las tres novelas —que además de estar protagonizadas por el detective Mikael Blomkvist, se sustentan en un personaje femenino que es aún más fuerte: Lisbeth Salander, una brillante hacker, inteligente y vengativa—, son mucho más que una novela negra porque los crímenes que se resuelven son meras excusas para tratar cuestiones políticas y sociales que preocupaban a Larsson y por las cuales luchaba.

En una única entrevista —la primera y última que dio como novelista a la revista Svensk Bokhandel, el 27 de octubre de 2004— realizada poco antes de su muerte, Larsson dijo que la trilogía Millennium la había escrito deprisa porque es fácil escribir historias de detectives, “Es mucho más difícil escribir un artículo de cinco mil caracteres, en el que todo tiene que ser correcto al cien por cien. No nos podemos equivocar jamás”.


Por eso su escritura, siempre por las noches y hasta la madrugada, era frenética. “Escribir historias de detectives es escribir literatura ligera, puro entretenimiento”, decía el escritor que nunca llegó a conocer el éxito aunque estaba seguro de que su saga Millennium lo haría millonario. “El género negro, ya se sabe, es una de las formas más populares de entretenimiento que existen. Si además intentas decir algo con ello… bueno, yo lo he intentado, por supuesto”.



Desde la publicación del primer volumen, la trilogía se convirtió en un fenómeno editorial en Suecia, y el éxito de esas novelas de títulos enigmáticos se repitió en los países nórdicos, Gran Bretaña, Francia y luego España, donde vendió millones de ejemplares.

Ha sido tal la recepción, que la primera novela, Los hombres que no amaban a las mujeres, ha sido llevada al cine bajo la dirección de Niels Arden Oplev y las actuaciones de los suecos Michael Nyqvist y Noomi Rapace. La cinta se estrenó el 27 de febrero de 2009 en Suecia y Dinamarca y en unos meses se estrenará la segunda parte La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.




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