Martes, 14 de julio de 2009
Publicado por negraycriminal @ 16:38
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De la Semana Trágica al periodismo de sucesos

ROSA MORA - El País . Barcelona - 14/07/2009 

 

Tres amigos y colegas, Andreu Martín, Francisco González Ledesma y Carles Quílez, se reunieron hace unos días en la librería Negra y Criminal de la Barceloneta para hablar de sus nuevas novelas, las tres muy diferentes, pero con un punto en común: son negras. Quizá, la que menos, la de Martín Barcelona Tràgica (Angle y Ediciones B en castellano), cuyo argumento gira en torno a la Semana Trágica. "He hecho un aprendizaje muy notable, sobre todo sobre cómo era aquella Barcelona loca", explicó Martín. "En mi libro hay más preguntas que respuestas. Por ejemplo, ¿por qué se buscan reservistas del Ejército en la capital del anarquismo? ¿Por qué había señoritos en primera fila y no les pasó nada? Ganaron los de siempre y perdieron los de siempre". En Barcelona trágica hay concesiones al género negro: una niña es violada, un sacerdote sabe quién es el culpable, pero delatarlo podría costarle la vida.

Con La solitud de Patrícia (La Magrana), el periodista y escritor Carles Quílez ha obtenido el segundo premio Crims de Tinta, que convoca anualmente el Departamento de Interior de la Generalitat. Está escrita con mucho corazón, es políticamente incorrecta, está basada en casos reales y, por encima de todo, es un homenaje al oficio de periodista. La protagonista es Patrícia Bucana, una especie de álter ego de Quílez, que investiga dos casos peliagudos, el de dos individuos detenidos con una sofisticada arma y la captura de un asesino de prostitutas. Es joven, experimentada y un poco temeraria. "Está algo desencantada de la profesión", dice Quílez, que ha llenado la novela de guiños y homenajes a personajes como el ex fiscal José María Mena, el periodista José Martí Gómez o el escritor Francisco González Ledesma.

Este último publicó La dama de Cachemira a principios de los años noventa y ahora la recupera en RBA. "No he hecho modificaciones, sólo he eliminado algunos locales que han cerrado". El inspector Méndez se halla en su salsa: el antiguo Barrio Chino, y el Paralelo. Es un viejo policía de barrio de mala muerte que mete las narices donde no le mandan. "Curiosamente yo no entiendo de mujeres y ésta es una novela de mujeres". De mujeres, de personajes de dudosa reputación, de historias de desesperación y de soledad. No falta el mobbing inmobiliario e incluso una silla de ruedas, desde la que se asesina, adquiere protagonismo.





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