Viernes, 06 de noviembre de 2009
Publicado por negraycriminal @ 13:47
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De La web de Mondadori

Entrevista con Don Winslow



Hablamos con Don Winslow sobre El poder del perro.



Don Winslow (Nueva York, 1953) había planeado escribir un modesto thriller sobre el tráfico y la lucha contra las drogas, pero cuando empezó a documentarse y a tirar del hilo se dio cuenta que tenía un monstruo de mil cabezas, sediento de sangre y lujuria que desafiaba los límites de la comprensión humana. De forma que, tras cinco años de investigación y escritura, de empaparse de documentos oficiales, de estudiar las intrincadas rutas de los estupefacientes entre Latinoamérica y USA, de seguirle la pista a los cárteles y a las agencias gubernamentales que las combaten, de entrevistarse con individuos que ponían los pelos de punta, creó El Poder del Perro. Y aquel modesto thriller se convirtió en un complejo tapiz humano y geográfico que abarca tres décadas de combates y de locura, en la suma de un narcocorrido con las esencias de El Padrino, en un infierno épico que ha hecho babear a James Ellroy y T. Jefferson Parker, en la Gran Novela Americana sobre las Drogas.

1.Antes de dedicarse a la escritura dio muchos tumbos profesionales, ¿estaba determinado a convertirse en novelista a el azar jugó un papel clave?

Desde siempre supe que quería ser escritor, pero no existe un camino claro que te conduzca a ello. Tenía que ganarme la vida, de forma que intenté conseguir ocupaciones más o menos interesantes que me dieran algo de dinero mientras buscaba mi vía de acceso.

2.Entre aquéllas estuvo el desempeño de diversos trabajos relacionados con el mundo de la televisión y del cine. ¿Le fueron de alguna utilidad?

En absoluto.

3. Lo que sí debió de resultarle provechoso fue su etapa como detective privado. ¿Qué tipo de casos llevaba?

De toda naturaleza: desfalcos, robos, asesinatos, incendios, fraudes fiscales… Pienso que me ayudó a perfeccionar mi técnica como entrevistador e investigador, enseñándome a hacer buenas preguntas y a obtener las respuestas jugosas.

 

4. ¿Qué diría que la literatura policíaca sabe hacer mejor que cualquier otro género?

 

Te permite lidiar con los extremos de la conducta humana, sin por ello dejar de perder de vista lo mundano, lo cotidiano. En mi opinión apela a nuestras fantasías de poder tanto como a nuestras fantasías de libertad (de la ley, de las estructuras sociales). La gente se siente intrigada por el crimen y los criminales. También considero –y lo que voy a decir no deja de ser interesado- que convoca a algunos de los escritores con más talento de hoy.

5. ¿Qué le impulsó a escribir El Poder del Perro? ¿Desde el principio tuvo en mente que fuera tan ambiciosa, tan llena de capas? ¿Su objetivo era escribir “La Gran Novela Americana Sobre Las Drogas”?

Para nada. Mi intención inicial era escribir un thriller corto y seco. Sin embargo, a medida que fui descubriendo más y más cosas sobre la llamada “Guerra contra las drogas” me fui poniendo más y más rabioso. Esto me provocó querer llevar el thriller un paso más allá, a armar un libro de mayor profundidad que explorar las raíces históricas del fenómeno. En consecuencia, lo que había nacido como un pequeño proyecto derivó en una odisea con cinco personajes protagonistas en el curso de tres décadas.

6. ¿En qué consistió el proceso de documentación de la novela? ¿Conoció a fuentes que provocaran un cierto pavor? ¿Estuvo en peligro en algún momento?

Puesto que necesité cinco largos años para documentarme y escribir el libro, la respuesta se me antoja muy larga. Leí miles de páginas de documentos: informes de la CIA y la DEA, vistas del Congreso, transcripciones de juicios, actas de los juzgados de México… montañas de papeles de lo más árido pero con los que uno acaba obsesionándose. También realicé incontables entrevistas y pasé muchísimas horas simplemente hablando con tipos. Por supuesto que estuve cara a cara con gente que daba mucho miedo, pero mentiría si dijese que sentí mi integridad física amenazada.

7. ¿Se topó con algún tipo de información que le resultara del todo demencial? ¿Tuvo que descartar incluir algún dato real porque al lector le hubiese parecido completamente inverosímil?

Una parte considerable de lo que descubrí me dejó perplejo, en especial la connivencia del gobierno con el tráfico de cocaína. La incredulidad era mi pan de cada día. Mis editores con frecuencia me comentaban que algunos pasajes estaban “pasados de vueltas” pero yo no me cansaba de repetirles que no había uno solo que no reflejara un hecho verdadero. Al final tuve que sacrificar un par.

 

8. ¿Conocer México supuso una experiencia inefable?

Antes de escribir la novela ya había visitado el país en diversas ocasiones y sólo puedo decir que México siempre supera mis expectativas, tanto en lo bueno como en lo malo. Lo que está ocurriendo en él en estos momentos está más allá de la credulidad humana.

9. En El Poder del Perro no escasean las escenas de una violencia muy salvaje, ¿no le resultó turbador tener que escribirlas?

Sin duda. Me sentí muy deprimido al acabar el libro.

10. ¿Hasta qué extremo diría que el mundo de os traficantes de drogas y de las mafias está representado con fidelidad en el cine y la televisión?

Cualquier cosa tocada por ambos medios atraviesa un proceso de dramatización y de compresión. Cuanto acarree la etiqueta de “normal”, mundano” o incluso “soso” acaba descartado

11. ¿Por dónde pasa el fin de “La Guerra Contra las Drogas”?

Por la legalización y / o la descriminalización.

12. San Diego, su actual lugar de residencia, ha servido de escenario a sus dos últimas novelas. ¿Qué hace que sea un lugar tan idóneo para la ficción criminal?

 Su variedad y su belleza. Aglutina un gran número de etnias y de clases –extremos de riqueza y pobreza- en un área relativamente pequeña. Por otro lado, es un lugar fronterizo, lo que la convierte en un punto estratégico para el contrabando. Su proximidad a México te permite escribir acerca de los cárteles de la droga.

 


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