Martes, 16 de febrero de 2010
Publicado por negraycriminal @ 13:18
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Las Provincias.Es/ 14.02.10

  

MÉNAGE À TROIS

El libro: 'Sangre vagabunda'

Por RAMÓN PALOMAR

 

Levantó la liebre un amigo que domina el inglés: «Estoy leyendo el último libro de James Ellroy, lo compré en Londres, supongo que lo traducirán pronto». Esa misma tarde me largué a una librería para preguntar. El dependiente consultó la pantalla del ordenador: «Falta un poco, lo tendremos el día 10 de febrero». Corría el 1 de enero y yo no podía esperar tanto. Al día siguiente realicé unas cuantas llamadas. Presioné. Apreté tuercas. Mentí. Dije cosas como: «te deberé una, te deberé dos, te deberé mil, pero consígueme el libro ya». Hubiese amenazado, extorsionado y chantajeado con tal de sumergirme en esas páginas que cierran su monumental trilogía 'Underwold USA'. Me apasiona su prosa porque está escritas por un tipo obsesivo que retrata personajes cargados de traumas. A uno le obsesiona, a su vez, ese tipo de historias, por eso no podía esperar. Mis contactos funcionaron. El día 4 recibía 'Sangre vagabunda' (gracias, Amparo, por tu gestión ante Ediciones B), 773 páginas de locura y frenesí y trapos sucios y violencia y racismo y facherío y rojerío y multitud de tramas e infinitas subtramas y montones de personajes viejos y otros nuevos.
Me enfrasqué en su lectura de inmediato. Trabajaba lo justo para poder escaquearme y sumergirme después en el morboso placer que mana de las siniestras tinieblas ellroyanas. Anulé meriendas, cenas, encuentros galantes, la fiesta de un fin de rodaje, todo. Apenas contestaba al teléfono. Uf, qué gusto.
Ellroy ha logrado con su Cuarteto de L.A. y su Trilogía Americana lo que Balzac con su Comedia Humana, o sea diseccionar una época, radiografiar unos estados de ánimo, escanear tiempos convulsos cuajados de intrigas y miserias donde las seseras de los personajes estallan bajo la presión, donde la gente palma porque el destino es muy puto y termina pasando factura, donde el amor emerge pese al apestoso entorno hasta desembocar en la tragedia absoluta. Su estilo es una metralleta que te corta la respiración. No existen los artificios ni los alambiques ni las concesiones. Escribe desde el corazón para golpearte las entrañas. Escribe con la rabia del perro rabioso que conoció la violencia desde temprana edad, cuando asesinaron a su madre. Escribe con la furia del genio y la soberbia y la superioridad del que sabe que lo suyo es único e incomparable. Acabo de pulirme 'Sangre vagabunda' hoy día 11 casi a medianoche. Al cerrarlo he permanecido veinte minutos conmocionado, inmóvil, sedado, reconcentrado, alelado, perplejo, zombificado. Luego me he preparado una copa y he empuñado el teclado para perfilar estas líneas. Esta noche me asaltarán pesadillas con Las Vegas, Haití y Los Ángeles como telón de fondo. Desfilarán en ellas Wayne Tedrow, Donald Crutch 'El mirón', Karen la pelirroja, Joan la diosa de extrema izquierda, los panteras negras, el negrata infiltrado Owen, Dick «necesita un afeitado» Nixon, Dwight 'Ejecutor' Holly, Hoover el sarasa, el mercenario ultra franchute Mesplède y muchos más. Sí, tendré pesadillas pero las disfrutaré. El propio Ellroy confiesa que su última novela es un «pasote». Estoy de acuerdo. También se autoproclama como «el mejor escritor vivo». Y casi que también le doy la razón. Pero cuidado, no es para todos los públicos. Si se engancha a su universo bronco de perversidad delirante, usted también padecerá pesadillas. Sólo si se engancha, que no es fácil. James Ellroy está posiblemente como una cabra, pero quizá por eso sus obras rezuman tanta fuerza, tanta potencia, tanta intensidad. Uf, qué gusto.





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