Mi?rcoles, 03 de marzo de 2010
Publicado por negraycriminal @ 19:32
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El Periódico 3/3/2010


PROPIETARIO DE LA LIBRERÍA TAIFA
calle Verdi 12. Gràcia

José Batlló: «Yo tengo mal carácter y riño a los clientes»




fragmento de la foto de El Periódico
de ITALO RONDINELLA


artículo C.F.

El editor que es librero. Para José Batlló, los libros son una enfermedad. Primero los escribió, luego los editó y ahora los vende en su librería Taifa, en la calle de Verdi.

Es el librero de Gràcia, el de la calle de Verdi, el de la librería Taifa, donde hay volúmenes de segunda mano y un señor que atiende ceñudo y añejo. Es él. «Yo soy muy antipático --admite--, tengo muy mal carácter y trato mal a los clientes, les riño, protesto, les discuto...».

 

-¿Por qué les discute a los clientes?

-Porque me molesta que compren según qué libros. ¡Joder, que vayan a buscarlos a otro sitio!

 

-¿Recuerda su primer contacto con la literatura?

-Mi padre me quitaba los libros, porque decía que leer te volvía loco.

 

-¿Lo dejó?

-No. Tenía un cajón de libros debajo de la cama y, cuando mi padre no estaba, lo sacaba, cuando venían mis amigos por ejemplo. Un día mi padre me pilló y lo perdí todo de golpe. Fue un trauma tremendo.

 

-¿Cómo pasó?

-Yo tenía 8 años y todo estuvo agravado por la intervención de otro adulto. El caso es que siempre estábamos fuera, porque entonces la vida se hacía en la calle, y yo vi que venía mi padre e intenté esconderlo, pero un vecino me lo impidió.

 

-¿Qué es lo primero que editó?

-Era mío. Lo primero fue un libro de poemas, aunque llamarlo así es una exageración, mejor sería decir un texto en bandera. Tenía 21 años.

 

-¿Después?

-A los 31 publiqué mi último libro. Entonces me convencí de que lo mío no era escribir, y menos poesía, aunque durante todos esos años pensé que con la voluntad bastaba, cosa que sigue pensando mucha gente que escribe poesía.

 

-¿Y como editor?

-Empecé a los 24 y no fue tan catastrófico. Esto es como una enfermedad infecciosa e incurable...

                            

-¿Y ruinosa?

-Completamente ruinosa. Estoy convencido de que, como máximo, en 10 años los libros habrán desaparecido tal y como los conocemos desde hace más de 500 años. Ya no quedarán más que aparatos.

 

-¿Está seguro?

-La gente joven considera el libro una cosa incómoda que no sabe por dónde se enciende.

 

-En 1993 abrió Taifa, la librería de Verdi. ¿Cómo ha cambiado el libro desde entonces?

-En los últimos años, el libro ha tenido un desarrollo espectacular, se edita todo, se hacen libros a manta. El problema para el editor es encontrar algo que valga la pena editar.

 

-¿Ha frenado eso?

-Claro. Entre 2000 y 2007 se produjo la explosión. A partir de ahí, solo hemos retrocedido. Ahora habrá que ver... Fíjate en internet: primero lo usaban cuatro, y en tres años, ¡zoom! Lo mismo ha pasado con los móviles. Y eso pasará con los e-books.

 

-Pero los lectores de novelas...

-¡Si no hay lectores de novelas! Al cabo de un año solo se publican tres o cuatro novelas que se consuman.

 

-La gente compra libros.

-Bueno, consumidores de libros sí hay, e incluso hemos pasado una época con muchos de ellos, pero lectores... lectores no hay.

 

-Pero eso no será cosa de ahora.

-No, siempre ha sucedido igual. Leer es un placer al alcance de pocos. Para la inmensa mayoría es una tortura. Imagínate, estás leyendo, te despistas, y a la mínima ¡te encuentras pensando!

 

-Desde que abrió la librería, ¿qué libro no ha dejado de vender?

-Rayuela, de Julio Cortázar. Ése es el libro que más he vendido y de una forma más continuada. Además, La conjura de los necios, A sangre fría o Sidharta.

 

-¿Y un libro español?

-La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza.

 

-Usted no tiene fama de amable.

-Yo, cuando vienen y eligen comprar un libro que no me gusta, les digo: «Pero si aquí también hay buenos libros... no tiene por qué llevarse ese».

 

-¿Qué es lo mejor de Taifa?

-El chaval que atiende, Jordi.

 

-¿Y además?

-Ese aire iconoclasta que le da la, la, la... ¡ja! la decoración. Que hayamos hecho nosotros mismos las estanterías, y ese tipo de cosas.


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nota de la librera


Antes de recluirse en su reino de Taifa, e
n los años 70 José Batlló era un editor andante a lomos de su colección ‘El Bardo’, donde muchos leímos por vez primera los versos de Ángel González o de Manuel Vázquez Montalbán.
Un editor que además se atrevía a publicar las "boutades" de sus amigos.


Tatuaje, 1974, Batlló. SERIE CARVALHO 2.


 Fragmentos de unas entrevistas a MVM

 http://www.vespito.net/mvm/entr3.html



—¿El resultado de Tatuaje fue una feliz casualidad o un esfuerzo planificado consciente?

—No, Tatuaje fue una broma. una apuesta etílica después de una cena con el editor de casi todos mis libros de poemas, Pepe Batlló, y otro más....

... y me dijeron que por qué no hacía yo una novela policíaca; "yo hago una novela policíaca en quince días" dije; me encerré quince días, escribí Tatuaje, —se nota que está escrita en quince días— y así empezó el asunto. Al acabarla me quedé tan contento del resultado, reconociendo todas las limitaciones, que programé una serie, y presenté el proyecto a un editor: "Quiero escribir unas diez novelas policíacas, tengo los argumentos desarrollados, más o menos van a ir por aquí, y se van a parecer a ésta pero voy a cambiar cosas. Se lo enseñé a Lara, y éste me dijo que me olvidara, que eso no iba a tener ningún éxito.

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"A principios de los setenta vivíamos en una dictadura literaria: o escribías como Juan Benet o no eras nadie. A los jóvenes se les exigía que escribieran el Ulises. El resto eran subliteraturas. Un día, en plena euforia etílica con mi amigo José Batlló, nos burlábamos de la literatura de vanguardia y él me desafió a escribir una novela de guardias y ladrones. Acepté el reto y escribí Tatuaje en 15 días. La crítica la recibió fatal y me acusaron de lanzarme a un suicidio profesional, a una operación comercial. Hacer una novela de detectives en el rigor mortis de la cultura española de la época era horroroso. Para mí, sin embargo, era una novela experimental, ya que Carvalho no era un detective al uso. Vivía con una puta, quemaba libros, era ex comunista y ex agente de la CIA." (Entrevista de Xavier Moret, en EL PAÍS del 19/2/1997). "Yo maté a Kennedy no fue ningún éxito, ni Tatuaje..."(Entrevista de Xavier Moret, en EL PAÍS del 19/2/1997).





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