Martes, 06 de julio de 2010
Publicado por negraycriminal @ 12:22
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LILIAN NEUMAN en CULTURAS de LA VANGUARDIA

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?Tropa de ?lite?

Luiz Eduardo Soares, Rodrigo Pimentel y Andr? Batista

Los Libros del Lince

Traducci?n de Ren? Palacios More

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No hay h?roes en el infierno.

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? El mismo narrador nos lo advierte: ?me irritan esas personas que quieren la verdad envuelta en un discurso civilizado?. Un narrador que, a trav?s de la pluma del antrop?logo Luiz Eduardo Soares, da voz ?y qu? voz- a los otros dos autores, dos oficiales de un cuerpo llamado Batall?n de Operaciones Especiales, m?s conocido ?y temido en las favelas- como el BOPE.

? Cuando se estren? la excelente pel?cula Tropa de ?lite ?ganadora del Oso de Oro de Berl?n en 2007- hubo quienes condenaron la adaptaci?n de este crudo relato que, con variaciones de gui?n pero fiel a su realidad, consideraron ideol?gicamente nefasto. ?Puede tenerse como un h?roe a un miembro de BOPE asfixiando a un joven en una favela? ?O a un c?lebre oficial sentado en una silla plegable, estudiando en sus libros de Derecho y ordenando al mismo tiempo una ejecuci?n a bocajarro??

? Pero esta no es una ficci?n en donde buscar h?roes con quienes identificarse, sino un infierno que existe y en el que hay que atreverse. Y la verdad es que se acaba de leer este libro, pero el infierno no se acaba para quienes lo protagonizan, ni nada se acaba ?ni deber?a acabarse- en la mente del lector.

?Luiz Eduardo Soares (1954, Nova Triburgo, R?o de Janeiro) es uno de los mayores expertos en seguridad p?blica de Brasil, convocado por el entonces candidato Luiz Inacio "Lula" da Silva, para este trabajo en un pa?s? enorme, como enorme es su grado de violencia y peligrosidad, el peso de las mafias de narcotr?fico, de contrabando de armas, de juego ilegal y de corrupci?n policial. ?l mismo, en el 2000, y a causa de uno de sus libros, tuvo que huir con su familia a los Estados Unidos, amenazado de muerte por los sectores corruptos de la polic?a, que son cantidad y que, como bien puede verse en este testimonio, reciben dinero del juego ilegal, y han tenido ideas tales como secuestrar narcotraficantes de las favelas y cobrar rescates. Y mucho m?s.

??En el estado de R?o de Janeiro, 5717 personas fueron asesinadas en 2008. Y eso se repite como un mantra desde hace veinticinco a?os?. Esta es la realidad a trav?s de quienes se ensucian las manos d?a a d?a con ella, mientras ?el gobernador duerme como un le?n, el secretario descansa en una cama espl?ndida y el comandante reposa como un cristiano?. All? donde la polic?a no entra ?los morros y las favelas, que son innumerables y poblad?simos, son mucho m?s que una periferia, aunque se les intente cercar con altos muros-, los miembros de la BOPE entran a matar. Est?n preparados ?una preparaci?n f?sica y espiritual escalofriante, de trescientos aspirantes llegan al final cinco, o tal vez tres-, no tienen miramientos con el narco ni con el delincuente que trabaja para ?l (y que baja al mundo ?normal? para asaltar y matar sin miramientos). Sus m?todos son feroces, definitivos. Todo est? contado aqu?, con numerosos ejemplos: c?mo se ?trabaja? a un narco para que hable, y c?mo los mismos miembros del BOPE eliminan a uno de ellos cuando descubren que es un corrupto. No nos gusta, claro. No se ha escrito esto para gustarle a nadie y creo que es mejor citar a Roberto Saviano: ?Hoy d?a hay que contar la delincuencia de otra manera. Tropa de ?lite marca ese nuevo camino?.?

?? Explicaba Soares en una entrevista que en Brasil sucedi? una desdicha similar a la de la Uni?n Sovi?tica: en los a?os 50, el setenta por ciento de la poblaci?n era rural, y en los 70, esa enorme masa de indios, mestizos, negros, campesinos acababa por asaltar la ciudad. Y all? est?n, superpoblando esos cerros que parecen a punto de estallar. Las dictaduras pasadas no se fijaron en ellos ni en sus tradiciones, ni en las terribles tensiones y rupturas que soportaron. Hoy en Brasil mueren sobre todo j?venes, j?venes borrachos en las fiestas de domingos por la noche, j?venes empleados de los narcos. Porque el jefe narco de la favela, aunque encarna un poder no menos atroz, al menos es un poder seguro y previsible. En tanto, all? al lado, los otros j?venes de la buena sociedad salen a manifestarse por los derechos humanos, sin advertir cu?ntos ni?os tienen que morir o condenarse para que en sus reuniones circulen los porros. Esa clase de incomodidad despierta esta impactante, tan recomendable lectura; no hay novela negra que supere a este libro, que en su segunda parte detalla las estrechas relaciones entre poder pol?tico, policial y delincuencia. En palabras de Soares, que ha implantado programas de ocio y actividades en las favelas esos terribles domingos por la noche, porque as? reduc?a las posibilidades de asesinatos, y que deber?a tener un lugar de honor en pr?ximos encuentros de novela negra, como lo tuvo Saviano: ?Mientras el problema social no se resuelve, nosotros necesitamos llegar vivos a nuestras casas hoy a la tarde?

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