Lunes, 08 de octubre de 2012
Publicado por negraycriminal @ 10:36
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Una de las características de la narrativa negrocriminal en castellano, es la pujanza del género en Euzkadi, más específicamente en Bilbao, y el descubrimiento de la diversidad de autores que están haciendo buena, diferente y seductora, novela negra en Canarias.

Tanto en Bilbao como en Canarias hay un trabajo excelente de la red de bibliotecas y de sus bibliotecarios y bibliotecarias. En Arona, desde hace un tiempo se celebran cada año, a pesar de las dificultades, unas jornadas de novela negra siempre interesantes. Les adjuntamos las bases del concurso de microrrelatos que el equipo de la Biblioteca de Arona, encabezado por Mercedes Chinea, ha convocado. Es nuestra pequeña contribución al trabajo que realizan. 

Mañana sábado, en la librería, recibimos a uno de esos autores canarios, interesantes pero poco conocidos, que publican sugerentes novelas en editoriales canarias, alejadas del centralismo madrileño-barcelonés. 

El sueño de Goslar, es una profética visión del mundo a través de la mirada de una mujer, Alex Stibrings, atrapada en las incógnitas que desprende el eco de un guerrero de bronce que repite un viejo sueño de esculturas en las calles de Santa Cruz. Frente a ella, el inspector Carles Pedregal asumirá la investigación del robo de una de las obras emblemáticas de Henry Moore como un órdago al sistema policial. Las grandes mujeres y las grandes gestas nunca han poblado con sus fantasmas las calles de Santa Cruz. Javier Hernández-Velázquez, un referente de la novela negra hecha en Canarias, tiñe de negro y rojo la memoria y nos sumerge, cuarenta años después, en un tiempo eterno de silencio, olvido y estatuas consagradas a los mitos.

En el blog de la librería recogemos hoy una entrevista con su autor Javier Hernández-Velázquez, uno de los miembros canarios del club Cómplices de Negra y Criminal.

https://negraycriminal.blogcindario.com/ 

Sábado, La Barceloneta, mejillones, y buenas novelas. Si quieren un ejemplar dedicado no es necesario que silben, pero sí que nos digan a nombre de quien. 

De Bilbao, les hablamos otro día.


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